Read English Version
Ler versão em português

Por shocu
Telegram: @shocu7
Publicado originalmente en MAPness:
http://mapness.home.blog/2019/11/30/malentendidos-y-actitudes-con-respecto-a-la-pedofilia-atraccion-por-menores/

Para muchos, la palabra “pedofilia” o “pedófilo” evoca imágenes negativas de monstruos impasibles y abuso infantil. Esto no es de sorprender, ya que la mayoría de las personas ha sido expuesta a la palabra exclusivamente mediante descripciones de algunos de los peores crímenes imaginables. Los medios y la sociedad en general han usado consistentemente el término “pedófilo” como sinónimo de “abusador de niños”, “violador de niños”, etc. Este uso del vocablo ha dado lugar a la interpretación del pedófilo como alguien a quien no le interesa nada más que hacer daño, como alguien sin compasión, como alguien a quien no le importa el bienestar de los niños, como alguien “malvado”. No obstante, esta imagen es una burda tergiversación y un simplismo que lleva a muchos malentendidos y mucha deshumanización. Aunque la explotación sexual infantil es, desgraciadamente, algo que sin duda existe, describirla exclusivamente con la palabra “pedofilia” es un uso muy erróneo, pues eso no es lo que significa el término. De hecho, existe una falta general de comprensión sobre quiénes son estas personas y una confusión en cuanto a lo que significa ciertos términos referentes a ellas.

Por consiguiente, antes de poder discutir y elaborar más a fondo lo antedicho, debo primero esclarecer el significado de algunos términos, pues el mal uso de estos es precisamente lo que causa tanto mal entendimiento cuando se plantea este tema.

Empecemos por la palabra más destacada, la que todo el mundo ha escuchado pero de la cual sabe poco: pedofilia. Como ya mencionado, se tiende a asociar este término con el abuso sexual infantil, pero en realidad no es así de simple. Un pedófilo es alguien que encuentra a los niños prepubescentes sexualmente atractivos. Aquí “prepubescente” se refiere a niños que no han llegado a la pubertad, generalmente entre las edades de 5 y 11 años. El énfasis aquí está en “sexualmente atractivos”: la pedofilia no significa abusar sexualmente de los niños (de hecho, no es una acción, es decir, uno no puede “hacer” pedofilia). Es meramente una atracción, una preferencia sexual. No es muy distinto de un hombre que encuentra los senos atractivos o incluso de alguien que encuentra el mismo sexo o el sexo opuesto atractivo. Y similar a un adulto que encuentra a otro adulto atractivo, un pedófilo no es necesariamente un abusador. Puede que lo sea, claro, pero lo mismo se puede decir de casi cualquiera. Estar atraído sexualmente por alguien no es lo mismo que decidir agredir sexualmente a alguien.

Como se señaló, la pedofilia es la atracción por niños prepubescentes, mas ¿qué de otros grupos etarios? Aunque la palabra pedofilia se usa a menudo para referirse a la atracción por menores de cualquier edad, existen otros términos más específicos, si bien menos comunes. Por ejemplo, un hebéfilo (hebefilia) es una persona atraída por jóvenes pubescentes, o sea, preadolescentes o adolescentes en la pubertad, generalmente entre las edades de 11 y 14 años. También están los efebófilos (efebofilia), quienes están atraídos por jóvenes pospubescentes (después de la pubertad), generalmente entre las edades de 15 y 17 años. Si se trata de una atracción por bebés o por niños de muy corta edad, eso sería nepiofilia (nepiófilo). Al igual que la pedofilia, estos vocablos describen una atracción sexual, no la acción de tener sexo con un menor.

A todas estas “-filias” a veces se les llama cronofilias: la atracción por ciertos grupos de edad. Existen dos cronofilias más: la teleiofilia (teleiófilos), que es la atracción por adultos (en otras palabras, la mayoría de las personas), y la gerontofilia (gerontófilos), que es la atracción por ancianos.

Cabe señalar que estas cronofilias no necesariamente se excluyen entre sí; uno puede encontrar varios grupos etarios o incluso tanto menores como adultos atractivos. Por ejemplo, yo soy mayormente hebéfilo, aunque también es posible que encuentre atractivos algunos niños prepubescentes mayores (que típicamente se consideraría pedofilia), al igual que algunos pospubescentes más jóvenes (que típicamente se consideraría efebofilia).

Ya que existen varias cronofilias que describen una atracción por menores, muchos deciden usar un término más abarcador al hablar de la atracción por menores en general: MAP. MAP es un acrónimo inglés que significa minor-attracted person: “persona atraída por menores”. Algunos sitios y usuarios en Internet han interpretado este término como un eufemismo para los pedófilos, como una manera de “suavizarlo” o “disimularlo”. Sin embargo, esta interpretación es errónea (y, nuevamente, basada en suposiciones de lo que es un pedófilo). MAP es un término general que incluye la nepiofilia, la pedofilia, la hebefilia y la efebofilia. Por ello, MAP no se debe considerar como sinónimo de pedofilia, pues eso excluiría las otras cronofilias. Describir todo tipo de atracción por menores como “pedofilia” presenta un panorama sumamente erróneo y problemático donde la atracción por, digamos, alguien de 5 años se ve de igual manera a la atracción por alguien de 17.

También existen MAP exclusivos y no exclusivos. Los MAP exclusivos solo encuentran atractivos a los menores mientras que los no exclusivos pueden encontrar tanto a menores como a adultos atractivos. Estas categorías no se deben percibir como una separación estricta entre dos “tipos” de MAP, sino como una especie de gama en la cual un MAP puede decidir identificarse como una o la otra. Es decir, alguien que se identifique como exclusivo aún puede encontrar ciertas personas adultas atractivas en ciertas circunstancias. Estos términos describen más que nada cuán “fuerte” es la preferencia sexual que tiene alguien por los menores comparado con la que tiene por los adultos. Un MAP también puede ser heterosexual, homosexual o bisexual. En el caso de la atracción por menores, esto se refiere a la atracción por muchachos o por muchachas (o por ambos).

De nuevo, un MAP no es necesariamente alguien que abusa de niños. A alguien que abusa sexualmente de un niño se le llama violador de niños. Un MAP puede o no ser un violador, igual que alguien atraído por adultos puede o no decidir abusar sexualmente de otro adulto que encuentre atractivo. Es injusto presumir que alguien quiera causar daño únicamente por su preferencia sexual. Y aparte de eso, los violadores de niños no son necesariamente MAP. Algunos poden decidir violar a un niño no necesariamente por estar atraídos por él, sino por un sinnúmero de razones, como el hecho de que es fácil aprovecharse de los niños, oportunidad, venganza, etc.

Por último, quisiera aludir brevemente a una distinción que existe entre los MAP. Muchos MAP se identifican como anticontacto, mientras que otros se identifican como procontacto. En esencia, los MAP procontacto consideran que no toda interacción sexual con niños es necesariamente perjudicial, mientra que los MAP anticontacto consideran que es invariablemente perjudicial. Aunque no hablaré muy a fondo sobre este debate, pues estaría entrando en otro tema, sí siento que es importante destacar que incluso los MAP procontacto no necesariamente se relacionan sexualmente con niños, si bien tienen una opinión poco popular incluso entre muchos MAP. También cabe señalar que algunos MAP no necesariamente se identifican como uno o el otro, e incluso hay algunos que se identifican como neutrocontacto.

En este punto es imperativo mencionar un aspecto importante sobre los MAP del cual muchas personas no se percatan: estas atracciones son innatas, es decir, nadie elige ser un nepiófilo, o pedófilo, o hebéfilo, o efebófilo. Al igual que prácticamente todo el mundo, los MAP descubren su sexualidad durante la pubertad, y no tienen ni voz ni voto en cuanto a cómo será esa sexualidad. Nadie puede elegir qué atracción tiene. En ese sentido, no es muy desemejante de la homosexualidad o de la bisexualidad en cuanto que los homosexuales/bisexuales tienen una atracción sexual (que nunca eligieron tener) muy estigmatizada en nuestra sociedad. Puede que algunos describan la atracción por menores como algo “malo” o “perverso”, pero ¿cómo se puede imputar moralmente a alguien por algo que no puede controlar (su atracción sexual)? Sería como determinar las intenciones o la integridad moral de una persona basándose en el color de la piel o en la forma de la nariz.

Claro, un contraargumento común sería que un homosexual o bisexual (teleiófilo) puede estar en una relación consensual con otro adulto, mientras que el equivalente para un MAP sería problemático por no decir más. Y eso sería cierto, pero es injusto presumir que la mayoría de los MAP pretende relacionarse sexualmente con niños. Los MAP no son animales salvajes que se rigen por instinto; puede que tengamos esta atracción, pero eso no quiere decir que no podamos controlarnos. Estar atraído por alguien no es lo mismo que querer hacerle daño, y de hecho la mayoría de los MAP no desea causarle daño ni a niños ni a nadie.

Lamentablemente, debido al estigma contra esta atracción, muchos MAP deben perdurar mucha hostilidad social; son vistos como monstruos aun si no han hecho nada. Son considerados personas inherentemente “malas” a pesar de que nunca eligieron ser MAP. Imagínense un joven adolescente que se da cuenta de que está atraído por niños. Ahora añádanle a eso las historias horrorosas que uno típicamente escucha sobre los pedófilos/MAP. Ese adolescente sentirá que ha de considerarse un monstruo sin poder hacer nada al respecto. De hecho, la escasez de buena información sobre este tema podría llevarlo a pensar que abusar de niños es una consecuencia inevitable de su atracción. Esto, claro, no es cierto, pero para alguien que está a penas descubriendo su sexualidad, ¿a quién se supone que acuda para poder entender eso? ¿A quién puede acudir para recibir apoyo? La vida de un MAP es por lo general muy aislada. La mayoría no puede ni hablarlo con amigos cercanos ni con familiares por miedo a ser visto con aversión. Y como si fuera poco, al intentar buscar información en Internet, los MAP pueden toparse con una mezcla de buena información y hostilidad flagrante. Puede que encuentren explicaciones básicas en cuanto a lo que es y lo que no es la atracción por menores. Incluso puede que encuentren videos o artículos como este, que intentan representarlos de manera positiva por lo que son: humanos. Sin embargo, lo más probable es que también se topen con muchos otros videos, artículos, tweets y comentarios que responden a las representaciones susodichas con indignación, comparándolo con defender a asesinos, declarando que el mundo se ha vuelto loco y, en algunos casos, exigiendo la ejecución de los MAP. Imagínense cómo puede afectar eso a una persona, sobre todo a un adolescente.

Recuerdo pasar por una experiencia similar durante la adolescencia (y durante la adultez temprana). Tener la impresión de que el mundo entero te odia y te quiere ver muerto por tan solo existir es devastador, deshumanizante, cruel. Las personas no logran ver más allá de nuestra atracción inmutable y presumen que no somos más que monstruos o bombas de tiempo. Esto lleva a muchos MAP a la depresión, y sin poder ni hablar de ello, esa depresión a menudo se deja sin atender. A mí me pasó durante la adolescencia, y no tengo ninguna duda de que muchos otros adolescentes en el mundo están pasando por lo mismo mientras escribo esto.

Claro que, como dirían algunos, esto es todo para proteger a los niños. Mas, nuevamente, ¿por qué se debe presumir que somos un peligro? ¿Por qué debemos ser privados de nuestra dignidad y nuestros derechos humanos a base de la posibilidad de que alguien decida hacerle daño a otra persona? Esta acción, debo recalcar, es algo que la mayoría de los MAP no pretende hacer, ya que, como la mayoría de los humanos, nos perturba la idea de hacerle daño a otros. Esta posibilidad tampoco es algo exclusivo a los que están atraídos por menores. ¿Acaso deberíamos rehuirle o incluso encarcelar a todos los hombre heterosexuales (teleiófilos) a base de la posibilidad de que algunos de ellos puedan decidir hacerle daño a una mujer?

Este método de deshumanizar a todos los MAP es poco efectivo en cuanto a impedir la explotación de niños. En cambio, lo que hace es causar sufrimiento a personas inocentes. Se le dedica muy poco esfuerzo a encontrar formas en las que estas personas puedan integrarse a la sociedad de manera sana. Para muchos MAP, simplemente tener a alguien con quien hablar ya puede contribuir en gran medida a ayudarlos a lidiar con su sexualidad. Para niños que están descubriendo su sexualidad, tener recursos disponibles que expliquen lo que es y lo que no es esta atracción puede ayudar a impedir mucha ansiedad y confusión para MAP jóvenes, así como ayudar a los que no son MAP a estar más informados sobre el asunto. En cuanto a ansias sexuales, quizás sea tentador decir que ellos simplemente deberían abstenerse de tener cualquier pensamiento sexual. Sin embargo, la represión total de la sexualidad no es necesariamente algo sano, y puede conducir a problemas psicológicos en el futuro. Aunque la idea resulte incómoda para muchos, la masturbación y pornografía simulada (ficticia) pueden servir como salidas saludables para personas atraídas por menores. Desafortunadamente, es difícil determinar definitivamente si esas salidas pueden ser verdaderamente efectivas para estas ansias, pues el tabú asociado a este tema ha conllevado que se le dedique muy poca investigación y discusión.

Un argumento común que veo cuando se menciona este tema es la preocupación de que esto pueda “normalizar la pedofilia”. Esta frase, sin embargo, la encuentro problemática. ¿Qué es exactamente lo que se quiere decir cuando se usa esta frase? Es una expresión vaga, y pienso que origina de una mala interpretación de lo que significan estos términos. Para empezar, la frase por lo general es “normalizar la pedofilia”, pero esto ya demuestra cierta ignorancia sobre el asunto, pues, como mencioné anteriormente, la pedofilia es solo una de varias cronofilias que describen una atracción por menores. Tal vez una fase más precisa sería “normalizar la atracción por menores”, aunque esto sigue siendo un tanto vago, como explicaré a continuación.

¿Qué significa “normalizar” la pedofilia / atracción por menores? ¿Es la aceptación de relaciones sexuales entre adultos y niños en nuestra sociedad? Porque en la mayoría de los casos en que surge este tema, eso no es lo que se está argumentando en lo más mínimo. ¿Será la “normalización” del hecho de que personas con esta atracción existen? ¿De qué manera sería beneficioso ignorar nuestra existencia? Nos guste o no, personas como yo existen, y fingir que no es el caso solo puede empeorar la situación para todos.

Quizás esta “normalización” se refiere a la aceptación de ayudar a personas con esta atracción a lidiar con su sexualidad de forma que no sea perjudicial ni para ellas ni para niños. ¿Y por qué es eso algo malo? ¿Realmente es mejor marginar, aislar y deshumanizar a todo un grupo de personas únicamente por un aspecto inmutable de su existencia? O tal vez esta “normalización” se refiere a permitir que las personas tengan pensamientos sexuales que involucren niños. Aunque pueda entender que algunas personas encuentren esta noción incómoda, abordar esta cuestión desde esta perspectiva se asemeja peligrosamente a querer controlar los pensamientos de las personas, o sea, un crimen de pensamiento. Se puede pensar que tener pensamientos sexuales sobre niños es algo inherentemente inmoral, pero los pensamientos sexuales son solo una parte natural de la sexualidad. ¿Cómo se puede reprochar a alguien por tener fantasías sobre lo que encuentra atractivo? Y en todo caso, la represión total de la sexualidad, incluyendo los pensamientos, no parece ser una alternativa preferible. Al fin y al cabo, los pensamientos no pueden causarle daño a nadie. Es solo cuando alguien decide tomar acción que debemos preocuparnos, y no debemos presumir las intenciones de alguien basándose en cosas como los pensamientos sexuales. De nuevo, ¿sería justo presumir que alguien que tiene fantasías sobre un adulto pretende hacerle daño?

Otra posibilidad que se me ocurre con respecto a lo que se quiere decir con “normalizar” es la “normalización” de la discusión de cuestiones pertinentes a los MAP. Aunque a muchas personas le resulte incómodo hablar sobre este asunto, ¿cómo se logrará alcanzar un mejor entendimiento y encontrar soluciones que sirvan para todos si simplemente censuramos los temas que no nos gusten? Y lo que es más, ¿qué se supone que hagan las personas con esta atracción si no pueden ni denunciar las formas en las que se les trata? Nunca debemos temerle al discurso. Si decidimos que simplemente no podemos hablar de ciertos temas porque los encontramos incómodos o desagradables, ¿cuál entonces sería el propósito y el valor de la libertad de expresión? Silenciarnos es privarnos de nuestros derechos humanos básicos (lo cual, nuevamente, contribuye a nuestra deshumanización).

Por último, quisiera abordar otra confusión sobre los MAP. He notado que algunos nos imploran a “buscar ayuda” cuando escuchan acerca de nuestra atracción. Aunque este gesto definitivamente se aprecia más que los típicos insultos o amenazas, todavía siento que es desacertado. En muchos casos es imperativo que un MAP “busque ayuda” (“ayuda” refiriéndose a la psicoterapia). Esto incluye sentirse que no se pueden controlar los impulsos sexuales, sentir aflicción debido a la atracción por menores, sufrir depresión, necesitar ayuda para lidiar con la atracción, etc. Hay que observar que incluso en estos casos un MAP puede sentirse disuadido de ir a terapia, pues muchos terapeutas carecen de la capacitación y la experiencia para atender un asunto como este, y en algunos países existen leyes que incentivan en gran medida a los terapeutas a informar a las autoridades sobre alguien que consideren un riego, aun si no lo es. Hay más consecuencias legales para un terapeuta que no informe sobre alguien que termina cometiendo un delito que informar sobre alguien sin necesidad.

No obstante, cuando veo personas implorar que “busquemos ayuda”, siento que tienen otra cosa en mente. Parecen tener la impresión de que un MAP, por el sencillo hecho de tener esta atracción, debe visitar a un psiquiatra para poder “arreglarlo”. Este razonamiento hace varias presunciones erróneas, la más grave siendo que la preferencia sexual se puede alterar. No solo es imposible “deshacerse” de la atracción por menores: tal sugerencia se asemeja peligrosamente a un argumento a favor de las terapias de reorientación sexual, ya que da por sentado que una atracción sexual “no deseada” se puede simplemente cambiar usando los métodos adecuados. Muchos homosexuales en el pasado (y a veces hoy en día también, lamentablemente) han tendido que pasar por tratamientos atormentadores con la expectativa de que eso los haría “normales”, mas tales “terapias” han demostrado una y otra vez ser vanas. Además, el daño físico y emocional que tales tratamientos le puede causar a alguien solo puede ser perjudicial. ¿Por qué es que gran parte de la sociedad ha determinado que es malo intentar cambiar la sexualidad de un homosexual, mas no aplica la misma lógica para personas atraídas por menores? Claro, existe el argumento de que un homosexual teleiófilo puede estar en una relación sana y consensual. Sin embargo, se estaría suponiendo nuevamente que tener una atracción sexual necesariamente significa tomar acción. A los homosexuales no se les sometían a terapias de reorientación sexual con el propósito de impedir que se relacionaran con alguien del mismo sexo. Más bien era porque la atracción en sí se veía como algo que se necesitaba “arreglar”.

A pesar de la angustia y la ansiedad que tenía cuando descubría mi sexualidad, hoy en día me siento mucho más a gusto con ella. Sé que no significa que perderé de repente la compasión ni comenzaré a ansiar causar daño. Sé que no soy una mala persona por tener esta atracción. Sí decidí ir a un psiquiatra de todos modos, solo para escuchar su opinión. Al final determinó que no representaba ningún peligro para los niños. Vio que, a pesar de mi atracción, no pretendía hacerle daño a nadie, y que ya había aprendido desde hace tiempo cómo lidiar con mi realidad. Ya que no había nada más que hacer, decidimos terminar las sesiones ahí. Desafortunadamente, hay muchos MAP que sienten aflicción debido a esto, y las actitudes hostiles que hay con respecto a este asunto no ayudan a mejorar la situación.

El malentendido de los términos mencionados y la actitud general hacia los MAP y la forma en que se les trata crean una situación en donde somos constantemente deshumanizados por simplemente existir. Incluso me atrevería a decir que somos un grupo oprimido. Se nos ve como infrahumanos, monstruos y bombas de tiempo. Muchos de nosotros tuvimos una infancia como cualquier otra, pasatiempos como cualquier otro, aspiraciones como cualquier otra, y sin embargo, debido a nuestra preferencia sexual, se nos hace sentir como si fuéramos menos que humanos. Ni siquiera podemos hablar de ello sin el riesgo de ser marginados. He visto personas exigir la muerte de personas como yo con expresiones como “la única cura es una bala a la cabeza” o “el único pedófilo bueno es el que esté muerto”, todo mientras reciben apoyo. Es genocida. Y en las raras ocasiones en las que se habla de nosotros como algo aparte de demonios, se manifiestan sentimientos de repugnancia e histeria posteriormente. ¿Cómo es que se puede considerar esto como algo más que deshumanizante y opresivo?